Mini serie de nueve capítulos, relatando las aventuras de tres licenciadas ucabistas en el paradisiaco Archipiélago de Los Roques.

Capitulo I: La vieja esa del fiesta
Todo comenzó el 23 de marzo del 2010. Aunque muchos crean que debió comenzar un 26 de marzo del 2010, y la verdad es que debió haber comenzado cerca del 26 de febrero del 2010. Pero por fin comenzó. Así que comencemos.
Martes 23 – Marzo – 2010
Tres licenciadas ucabistas, recién salidas del horno, se disponen a hacer mercado para un viaje planeado. Michi me busca (Ana Gabriela a.k.a. Claudia) y luego buscamos a Astrid. Nos vamos al supermercado.
Llegando, comenzamos a buscar donde estacionar al Super Twingo. Estamos en plena búsqueda y Astrid divisa, muy cerca de nosotras, a una posible sospechosa a desocupar un puesto. Teníamos los vidrios abajo y la música a un volumen moderado. La emoción de Astrid ante un posible puesto la hace gritar: “MIRA LA VIEJA ESA DEL FIESTA YA VA A SALIR”. ¿Ya se lo imaginaron? Si, se escuchó todo. Todo, todito.
No teníamos donde escondernos y tampoco podíamos parar de reír. Michi tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para manejar lejos de ahí y reír al mismo tiempo. Incluso tuvo que orillarse porque no podíamos parar de reír. Todavía, lo volvemos a pensar y no podemos evitar morir de la risa.
Ya en el supermercado, no sabíamos que era más práctico para llevar y comer en la playa: si unos tequeños para freír o un pie de manzana para hornear. Entre tanta indecisión, ahora es Michi la que grita: “HORCHATA DE CHUFA” y nosotras sin entender, a la espera de la traducción. (Increíble, la emoción de Michi). No obtuvimos la mejor explicación, pero al menos nos quedó claro de que era una bebida refrescante que se toman los catalanes.
Pasamos a los licores. Decidimos comprar una botella de vodka y una de ron blanco. Las cuales acompañaríamos con los exquisitos jugos de cranberry y piña. Tan exquisitos son que nos costo un mundo encontrarlos. El jugo de cranberry lo conseguimos en la segura parada. Una “tímida” botella de 3 litros, la cual cuidaríamos como a un hijo (o como Michi cuidaría a alguna de sus mascotas), debido a su precio.
El jugo de piña si fue un fraude. No lo conseguimos por ningún lado. Se decidió cambiarlo por coctel de jugos. Compramos 2 litros. Luego Claudia los dejó olvidados en el carro de Astrid, pero al final no hicieron falta.
Tercera y última parada de la noche: Farmatodo. Para comprar las cosas de perfumería necesarias como jabón y pasta de dientes, pero también queríamos comprar una cámara de agua. Acá tuvimos dos peleas fuertes.
La primera pelea porque Astrid insistía que UNA pasta de dientes GRANDE no iba a alcanzar para 3 días de viaje. Que nos íbamos a cepillar más de 3 veces diarias y no iba a ser suficiente. Tanto le porfiamos que nos hizo caso. Y la segunda pelea fue porque Michi quería comprar una careta de snorkel que indicaba “PARA NIÑOS DE 5 A 12 AÑOS”. No la dejamos.
Para culminar la noche, en todos los sitios cancelábamos con las 3 tarjetas para que fuera equitativo para todas. Mientras tanto, casi podíamos escuchar como las personas que estaban detrás de nosotras sacaban a relucir a nuestras madres, abuelas y otros familiares lejanos. Pura simpatía.
Continuará…
Capitulo II: Quiero pasar por otra nube
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